El miércoles por la tarde-noche todos éramos alemanes, menos los polacos, claro está. Todos los extranjeros, como nunca, también nos sentimos alemanes y con camisetas o con los colores de la bandera alemana en muchas partes del cuerpo, nos juntamos junto con los anfitriones de este paÃs. Este paÃs. Este paÃs ya no parece este paÃs porque la gente se divierte, rÃe, te hace sentir que todo también es tuyo y parece que de lo frÃos e individualistas que eran sus habitantes ahora son todo lo contrario. “¿Ahora entiendes por qué me gusta el fútbol?â€, le digo a la mujer que tiene que soportar todos los partidos habidos y por haber que veo por la tele, por el ordenador, en los periódicos y que escucho por la radio. “SÃ, te entiendoâ€, me dice mientras vemos a más de ciento cincuenta mil personas en las riberas del rÃo viendo un partido de fútbol; coreanos, chinos, africanos, turcos, sudamericanos, norteamericanos, árabes, australianos, etc. gritando Deutschland, Deutschland, es algo que pocas veces se repita de nuevo, asà que por un momento gocé más con este espectáculo que con el partido. SÃ, a mà me gusta el fútbol y el espectáculo que hay a su alrededor, por eso cuando vi lo que sucedió en Dortmund entre hinchas de Alemania y Polonia me pareció tonto. Absurdo. En Frankfurt todo era fiesta y ya cuando el pequeño Oliver Neuville marcó casi al final del partido el gol fue más que eso, todo el mundo se abrazó, saltó y algunos lloraron, ni en el mundial pasado cuando le ganaron a Corea en
las semifinales vi tanta alegrÃa por las calles y plazas como el miércoles. Y esa alegrÃa contagió a todos los foráneos que cantábamos “Wir fahren nach BerlÃnâ€, “Nosotros nos vamos a BerlÃnâ€, como para recordar que en BerlÃn es la final y que allà posiblemente llegue esta selección con muchos jugadores que, como yo, no han nacido aquà pero cada vez que juegan dejan todo y se sienten tan alemanes como cualquier otro. No es mi selección favorita pero será difÃcil ganarle, el ser local también juega en el mundial aunque algunos lo nieguen.
La gente seguÃa saltando y bailando y gritando miles de cosas, los polacos resignados pues al final se unieron a la fiesta. HabÃa de todo para celebrar, a pesar de que habÃa ganado Alemania la música del tono era variada, habÃa hasta regetón que no sé cómo se escribe, la gente lo bailaba y no se hacÃa problemas, llegué incluso a ver gente con la blanquiroja, “Perúâ€, les pasaba la voz y la gente me respondÃa: “Arriba Perú, carajoâ€. Bailamos mucho, festejamos el triunfo de Alemania y junto con unos colegas también el de España que contra todo pronóstico goleó a una Ucrania que se perdió en el verde, una Ucrania que nunca estuvo en el estadio. Ahora viene lo mejor, se deciden los grupos, hoy voy a ir a ver a la selección de Portugal al hotel que está por mi chamba, menos mal que ayer fue feriado, que con la edad que avanza las resacas cuestan un poco más.
Por Carlos Rojas




2 Comentarios
Espléndido. Qué buena crónica, sentida, palpitante, conmovedora y personal (abierta al mundo que la lea, sin mesquindades). Buen ojo también; ahora sà se siente compenetración con lo sucedido, mas no simple contemplación. Buena Cantoro.
Deutschland, Deutschland!
pd: Quitarle la frialdad a los alemanes debe ser más difÃcil que rasurar a un gato en invierno.
Saludos.
El fin de semana hizo mucho, pero mucho calor, pero la gente seguÃa de fiesta; es raro eso de seguir sentado en la terraza de un restaurante a las 2 ó 3 de la mañana, ya que aquà normalmente todo cierra a las 10 u 11; con unos amigos, extranjeros todos, hablábamos de lo mucho que han cambiado las cosas con este mundial. Solo espero que luego todo pueda seguir asÃ. Hasta los alemanes han dejado, esta vez, el frÃo donde debe de estar: enfriando las chelas.
Carlos Cantoro