Tati, un humilde habitante de la provincia de Misiones en Argentina, podría ser uno de los hinchas más grandes de Diego Armando Maradona. Tiene tatuado el número diez en la espalda, sabe cuánto pesaron las hijas de Maradona al nacer, quiso ponerle Diega a su primogénita, tiene un par de loros que repiten constantemente “Maradó, Maradó”, etc.
Un día lluvioso, Tati encuentra por casualidad una raíz a la que le ve un parecido con Maradona. Cree que es un mensaje enviado (tal vez por Dios) y decide hacer una escultura y enviarla de regalo al club Boca Juniors.
En abril del 2004, Maradona es internado en Buenos Aires debido a una descompensación. Cientos de hinchas se reúnen afuera de la Clínica Suizo Argentina para rezar y darle fuerzas a Diego. Tati decide viajar desde Misiones hasta Buenos Aires para entregarle él mismo su estatua al Pelusa.
Esta es la sinopsis de la película de Carlos Sorín, El Camino de San Diego. La vi ayer en el Festival de Lima y me pareció buena (le doy entre 3.5 y 4 puntos de 5). La gente en la sala aplaudió al final. Es una peculiar road movie, en donde acompañamos a Tati en su viaje a través de varias provincias de Argentina. Una buena oportunidad para ver lugares y personajes de este país que no solemos ver por la TV o el cine y para ver también algo de la devoción que se le tiene al Diez por tierras gauchas.
Posts RSS
Vía Email













0 Respuestas a “El Camino de San Diego”
Añade un Comentario